Al caminar le acompaña el despuntar del día. Los rincones ocultos de la calle se tiñen con las primeras luces de la mañana reflejadas en las paredes encaladas. El sonido de las pisadas comienza a mezclarse con el despertar, con el sonido del agua, con las ventanas que se abren, con el movimiento, con el transcurrir del tiempo, con la vida del lugar.
No siempre se puede elegir qué cosas han de suceder, pero sí la manera de vivirlas.
La calle oscura no lo era en esencia... la luz no llegaba hasta ella.
Comenzó un nuevo día en la calle clara.
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Música: Mira la calle, Almasäla
3 de febrero de 2008
La calle clara
Publicado por
JL
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